
Sin
profundizar en detalles, así es, más o menos, como
empieza
Farscape, una serie creada por la
Jim Henson
Productions (Gran Bretaña), el canal
Sci-Fi
(Estados Unidos) y que se rueda cerca de Sydney (Australia). Es
un proyecto ambicioso, que cuenta con más medios técnicos
que otras series de ciencia-ficción y esto se nota tanto
en la creación de entornos, como en la novedad que supone
el uso de marionetas "animatrónicas" para dar
vida a aliens de todos los tipos y tamaños.
Asimismo, para crear la serie, los productores han recurrido a
un experto guionista:
Rockne S. O'Bannon; autor de los
guiones del
SeaQuest y de
Alien Nation
-entre otras-. O'Bannon solo ha creado el hilo argumental principal,
dejando a un equipo más numeroso de escritores, la trama
episodio a episodio. Además, según se desprende
de las entrevistas publicadas aquí y allá, los actores
tienen bastante libertad a la hora de incidir en lo que va a decir
o hacer su personaje; llegando al extremo de que el actor que
interpreta al protagonista ha escrito un par de episodios.
Pero
Farscape es una serie en todavía en construcción.
A dia de hoy (otoño 2002) se han emitido tres temporadas
y media. Cada temporada consta de 22 capítulos y la mitad
que falta de la cuarta temporada está previsto que se emita
en los EE.UU. de Enero a Marzo del 2003. Lamentablemente, por
razones económicas y de marketing, el proyecto inicial
de rodar una quinta temporada se ha cancelado, con el previsible
cabreo de los fans que han montado una campaña esencialmente
via Internet para lograr que esa quinta temporada se ruede.
Pero, vayamos por partes y empecemos por el quien es quien en Farscape:
John Crichton - el protagonista
Es
el anti-héroe por excelencia en el 80% de las ocasiones
(los guionistas le dejan hacer de héroe durante el 20%
restante). La cosa llega a tal extremo que personalmente estoy
convencida que su apellido no es un homenaje a Michael Crichton
(el escritor y director cinematográfico), sino que es
una metáfora de la "kriptonita", la sustancia
que impedía a Superman hacer uso de sus poderes.
Por ejemplo, y para no desvelar secretos, en el primer capítulo
JC es golpeado, escupido, desnudado y encarcelado; aparte de
que su condición de "único humano presente
en la nave" no lo convierte -precísamente- en el
líder de los alienígenas. Pero por el lado positivo,
todo hay que decirlo, en ese primer capítulo, la presencia
de JC en la nave hace que ésta logre escapar del acoso
de sus perseguidores, convierte a un enemigo en valioso aliado
y se gana un lugar (y el respeto) de todos los allí presentes.
(Capítulos clave para conocerle: Todos, por algo es el
protagonista. Recomiendo especialmente "No me volveréis
a engañar"(Won't Get Fooled Again), un viaje alucinante
a su subconsciente)
Aeryn Sun
Una
alienígena de aspecto humano que pertenece a la raza
de los sebacianos (que son los que más veremos en esa
parte del universo). Mujer-soldado de grandes recursos pero
totalmente bloqueada en lo que respecta al mundo emocional.
Para ella, compasión equivale a debilidad. Obviamente,
a lo largo de los episodios y gracias a tener que vivir "por
necesidad" con el resto de tripulantes de la nave, sus
actitudes irán cambiando; aunque jamás dejará
de ser quien es. Si tuviera que compararla con algún
personaje cinematográfico no lo haría con Sigourney
Weaver -de Alien- sino con la teniente O'Neil. Solo que
la evolución de la teniente es justamente a la inversa
a la de Aeryn Sun: de perfecta máquina de matar a mujer
con todo un carácter lleno de matices.
(Capítulos clave para conocerla: "Tal como no éramos"(The
Way We Weren't), "La elección"(The Choice),
"En la guarida del león" (Into The Lion's Den)).
Rygel XVI
No
es un actor, son siete u ocho personas dando vida a un muñeco.
Una especie de Yoda con mala leche, capaz de traicionar a sus
compañeros si con ello salva la vida. Dominador (emperador)
de los hinerios, fue derrocado por un pariente y encarcelado
por los sebacianos durante más de dos siglos. Aristócrata,
refinado jugador y glotón empedernido, es más
una molestia que una ayuda para el resto del grupo. Su aspecto
tierno y gracioso le ha salvado, en más de una ocasión,
de que lo echen a patadas de la nave. Eso sí, también
tiene sus buenos momentos.
(Capítulos clave para conocerle - "Lazos familiares"(Family
Ties), "Mentiras, armas y dinero"(Liars, Guns and
Money) y "Yo sufro, tu sufres" (I Yensch, You Yensch)
Zhaan
Bellísima
y calva alienígena azul. Sacerdotisa de raza delviana,
aporta elemento místico, la paz y el sentido común
al resto del equipo. Ocupada primordialmente en seguir su propio
camino espiritual, es esencial en la nave por sus conocimientos
médicos y químicos. Como todos los presentes,
tiene también su lado oscuro. En concreto, su raza proviene
de los vegetales y, por ciertos detalles yo diría que
de las plantas carnívoras. Es tal vez la única
persona en la nave a la que todos, sin excepción, respetan
y obedecen.
(Capítulos clave para conocerla - "Rapsodia en azul"(Rhapsody
in Blue), "Heridas auto-inflingidas"(Self-Inflicted
Wounds)).
Ka D'Argo
Alienígena
adusto y corpulento, siempre armado con su espada Qualta, a
quien los seguidores de Star Trek enseguida notarán
su parecido a los Kingons. De raza luxana, es un guerrero con
tendencia a solucionar los problemas a base de fuerza bruta.
Sincero, directo y obstinado, su conducta se rige por la ética
y las tradiciones de su pueblo; por lo que es la persona más
de fiar de todo el grupo. Instintivo, tanto frente a lo que
le gusta como a lo que le disgusta, su punto débil (o
fuerte, según se mire) son las féminas. Presto
a aprender y a adaptarse ante las circunstancias. Con el tiempo,
él y Crichton desarrollarán una gran amistad.
(Capítulos clave para conocerle - "El secreto"(They've
Got a Secret), "Gasta y esnifa"(Scratch'n'Sniff)).
Moya-Piloto-RDR
Simbiosis
entre una nave viviente (Moya), su piloto, y los RDR, los mini-robots
encargados del mantenimiento de la nave. Moya es un ser bio-mecánico
pensante y sintiente, cuyos cientos de ojos, oídos y
manos son esos mini-robots. Su lazo de comunicación con
quienes habitan en ella es a través del Piloto, un gigantesco
ser -tipo crustáceo- con ocho brazos, de pensamiento
y conducta eminentemente racional. Moya no es -ni de lejos-
tan racional como su piloto. Acostumbrados a naves espaciales
de cubículos angulares, luminosas paredes blancas y cientos
de pantallas; Moya es oscura, llena de curvas y rincones góticos
a media luz. Capaz de intentar asesinar a sus ocupantes o amarles
como una madre.
(Capítulos clave para conocerles: "El secreto"(They've
Got a Secret), "Tal como no éramos"(The Way
We Weren't))
Chiana
Aunque
no está presente en los primeros capítulos, su
incorporación al grupo protagonista se produce muy temprano
en la serie... y aún sigue. Otra alienígena femenina
(esta vez de raza nebari) de aspecto seductor y actitud decididamente
atrevida. Chiana es temperamental, rebelde, sin aprecio alguno
por la autoridad ni por las normas. Es lista. Ha sobrevivido
por sus propios medios en decenas de planetas antes de unirse
al grupo, robando o mintiendo si era necesario. El sexo es el
arma que mejor domina. Individualista, a bordo de Moya aprenderá
que sí existen personas en quien se puede confiar.
(Capítulos para conocerla: "El regreso de Durka"(Durka
Returns), "Saltar a la piedra"(Taking the Stone)).
Todavía más pasajeros subirán a la Moya
en sucesivas temporadas. Y ciertamente, algunos episodios nos
harán descubrir a interesantes personajes secundarios.
Pero, aun a riesgo de herir la susceptibilidad de quienes sí
han visto la serie, dejo la lista de personajes principales
aquí, para proseguir con la descripción de los
antagonistas (vulgarmente "el enemigo"), tan necesarios
en la trama, como inevitables.
El enemigo
Usualmente, en las series de ciencia-ficción, el enemigo
suele ser colectivo -una raza, los Goaul'ds- o varios, diferentes
en cada episodio. En Farscape también existen
esos antagonistas colectivos, los rascats por ejemplo. Sin embargo,
una de las características distintivas de Farscape
es que, aquí, hay enemigos con rostro y nombre propio.
Personajes que tienen "el honor" de ser los malos
de Farscape a lo largo de decenas de capítulos.
Son dos, aunque el primero, pronto quedará eclipsado
por el poder y la fuerza del segundo.
Bialar Crais
En un civilización totalmente militarizada, los comandantes
de las grandes naves de guerra son claramente la élite.
El capitán Crais tiene a su mando más de 50.000
sebacianos a quienes dirige con absoluto desprecio. No importan
las pérdidas en vidas, ni tan siquiera seguir las órdenes
de comandancia, sino el logro de los objetivos. Y los objetivos
de Crais son dos: la venganza personal y lograr crear una máquina
de guerra invencible.
(Capítulos clave para conocerle - "Magia negra"
(That Old Black Magic), "Lazos familiares" (Family
Ties))
Scorpius
De
aspecto imponente, Scorpius es un ser híbrido entre sebaciano
y una raza de aspecto reptil -los rascats-. Este hecho provoca
el rechazo entre quienes le rodean. Rechazo que él ha
superado gracias a su brillante mente científica, su
paciencia, y su capacidad para captar y manipular el punto flaco
de los demás -sometiéndoles así a sus deseos-.
Descubrirá a Crichton prácticamente por casualidad,
pero los conocimientos que éste último posee acerca
de los agujeros de gusano harán que se desate una persecución
de alcances épicos que volverá -literalmente-
loco a nuestro protagonista.
(Capítulos clave para conocerle - "Nervio"
(Nerve), "La incubadora" (Incubator))
Bien, tenemos las cartas, empecemos el juego...
La historia
Moya, la nave en la que vives, no es una nave de exploración
-como el Enterprise-; era una nave prisión y sus ocupantes
son ahora prisioneros fugados. El capitán Crais era el
responsable de que esa nave llegase a su destino y no ha sido
así. Crais os persigue de planeta en planeta por los
"Territorios inexplorados", la tierra de nadie que
separa a los sebacianos de hineros, rascats, nebarios y demás
alienígenas. Sobrevivir siempre a la fuga no es fácil,
ni tan siquiera lo es conseguir comida. Cada acercamiento a
un planeta habitado es un riesgo, una aventura, que tanto puede
acabar bien como mal.
Esencialmente, esto es lo que sucede durante la primera temporada
de la serie, en la que los guionistas aprovechan, además,
para presentarnos a los distintos personajes, sus culturas e
historia personal.
El tono aventurero de la serie irá adquiriendo matices
más oscuros al final de esa primera temporada, con la
aparición de Scorpius, un archí-villano como los
de antes, como los que interpretaba Vicent Price. Durante
la segunda temporada, se alternarán los episodios de
exploración del entorno y profundización en los
caracteres de los distintos personajes; con episodios centrados
en el enfrentamiento Crichton-Scorpius.
Este enfrentamiento tiene, en mi opinión, muchos puntos
en contacto con el antagonismo Luke Skywalker- Darth Vader.
Obviamente, Crichton y Scorpius no son padre e hijo; pero ambos
tienen muchos más puntos en común que las diferencias
inmediatamente aparentes. Comparten el mismo objetivo: desarrollar
una tecnología capaz de dominar los agujeros de gusano,
idéntica capacidad para lograrlo e idéntica obcecación.
Las finalidades últimas a las que se aplicará
esta tecnología son lo que les separa. Pero en varios
momentos Crichton duda acerca de entregarle sus conocimientos,
principalmente debido a la presión insoportable a la
que le somete Scorpius.
Sin
embargo, no solo la ciencia importa en Farscape. También
los sentimientos. Los miembros de la nave, compañeros
por azar y no por elección; irán estableciendo
entre sí lazos de amistad y entendimiento mutuo. Como
mínimo, de respeto ante las diferencias. Pero llegarán
a más, a mucho más. El sexo es bastante explícito
en Farscape (todo lo que puede serlo en una serie destinada
a la gran audiencia), desde el primer capítulo, en el
que D'Argo pregunta con desagrado puritano a Zhaan acerca de
algo llamado "cuarta sensación", al último
emitido hasta la fecha; en el que Chiana aparentemente se ha
"cepillado" a todos los amigos y conocidos de Crichton.
Hay encuentros en la cuarta fase, sexo tradicional y alternativo;
incluso orgasmos por posesión alienígena. Eso
sin contar ciertos toques humorístico-homosexuales en
la relación D'Argo-Crichton.
Pero la relación estrella, la que se sostiene con decenas
de matices, avances y retrocesos, desde su primer encuentro;
es la relación Aeryn-Crichton. A diferencia de lo dicho
sobre lo explícita y abierta que es la serie en el apartado
sexo; aquí, el primer beso entre ambos no sucede hasta
bien avanzada la primera temporada. No porque él no lo
desee, sino porque ella se niega de plano a involucrarse emocionalmente
en razón de sus creencias culturales y de su educación.
Los espectadores, al igual que el protagonista, iremos atesorando
con deleite todo roce, caída o situación que den
lugar a un contacto físico o a un acercamiento emocional
entre Aeryn y Crichton. Y, en gran parte de las ocasiones, son
los gestos y las miradas los que desvelan lo que realmente sucede
entre ellos; no las palabras. En las tres temporadas emitidas
hasta ahora, no todo serán frustraciones.
Viaje al fondo de la mente
Sin
esperarlo, te encuentras en Sawyers Mill, el lago al que tu
padre te llevaba a pescar de niño. En el extremo más
alejado del embarcadero, Scorpius -de espaldas- observa el reflejo
de la luna sobre las aguas oscuras. No das crédito a
tus ojos, ¿Qué diablos sucede? Scorpius se gira
y te explica. "Es un lugar de tus recuerdos, John. Estamos
dentro de tu mente. Y yo no soy Scorpius. Él está
ahí". Y señala a otro Scorpius idéntico
que se acerca desde la orilla, pisando las maderas del embarcadero.
Ambos Scorpius conversan, ignorando tu presencia, decidiendo
tu destino.
El planeta más visitado por nuestros personajes no es
otro que la propia mente de Crichton. Delvianos, rascats, antiguos
y -por supuesto- Scorpius; no dejarán pasar la ocasión
de echarle una mirada. Y junto a ellos, nosotros, los espectadores.
Esto proporciona a la serie un toque surrealista que nos ofrece
-a la vez- capítulos hilarantes como momentos increíblemente
serios. Las recreaciones de la mente de Crichton permiten a
los guionistas hacerle volver a la Tierra, al menos, en un capítulo
por temporada (y ya van tres).
Hay series de ciencia-ficción donde casi no importa
qué capítulo veamos porque el carácter
y actitud de los personajes principales es prácticamente
igual. El comandante Jean Luc Picard de Star Trek, la
nueva generación es él mismo siempre;
y asimismo, los capítulos -por norma general- forman
unidades argumentales cerradas.
En otras series, citemos Babylon 5, no es así.
Los caracteres de los personajes evolucionan y se transforman,
la trama argumental sigue de episodio en episodio y perderse
unos cuantos de ellos incide negativamente en la comprensión
de lo que está pasando.
Farscape pertenece a este segundo tipo de series. Aunque
también combina capítulos de guión cerrado
con amplias tramas argumentales. Si un espectador "entra"
directamente en la segunda temporada -por ejemplo- tardará
algunos capítulos en situarse y captar la situación
de forma medianamente comprensible. Y si "entra" en
la tercera ¡qué Dios le coja confesado! (O que
tenga cerca alguna alma benevolente que le explique lo que se
ha perdido).
Aunque la evolución argumental tiene este claro inconveniente,
sus ventajas lo superan con creces. Esta ventaja es el "enganche",
cual culebrón venezolano, que la serie provoca en sus
espectadores. Obviamente, no te puedes perder un capítulo.
Además, los guionistas llevan a personajes y espectadores
de sorpresa en sorpresa. Y en Farscape solo una cosa es cierta:
si algo puede ir mal, irá peor.
Asimismo, guionistas, actores y directores (con el beneplácito
de quienes les pagan) están orgullosos de otro elemento
distintivo de Farscape: romper esquemas, límites y tabués
-implicitos o explícitos- de la mayoría de series
televisivas.
Podríamos hablar de un "realismo sucio" en
Farscape. Si ninguna serie se había preocupado de saber
cómo meaba un alienígena, aquí sí.
Si en otras series no se decían tacos y palabrotas, aquí
los dicen (aunque disimulados para evitar la censura bajo palabras
intraducibles como "dren" o "whosit"). Si
alguien resulta herido, hay sangre y dolor. Si los héroes
no lloran, aquí si lo hacen.
Otro rasgo característico de la serie es el humor. Crichton
hace continuas referencias a personajes, objetos o situaciones
de la Tierra a fin de humanizar un poco ese incomprensible mundo
alienígena. Está claro que sus compañeros
de nave no entienden nada de eso que él intenta explicarles
pero el espectador sí, y se ríe. En otras ocasiones,
es la propia situación en la que se encuentran la que
da lugar al humor. Rygel sigue comportándose como un
pomposo emperador; aún cuando todas sus posesiones no
sean más que un montón de galletas. O D'Argo tiene
que huir por piernas del acoso amoroso de una pirata de físico
equívoco.
Pero,
todo ese envoltorio de alienígenas, territorios inexplorados,
persecuciones espaciales, emociones fuertes y situaciones surrealistas
¿Para qué? ¿Farscape es solo evasión
y diversión? El espectador puede tomárselo así,
si lo desea, pero si desnuda -solo un poco- las capas de la
cebolla descubrirá que la serie plantea preguntas inquietantes:
¿Cuál es la esencia de lo humano? ¿Qué
puede aportar un ser humano a un mundo donde hay especies más
fuertes, más inteligentes y más avanzadas tecnológicamente?
¿La emoción es tan válida como la razón
cuando hay que tomar decisiones? En nombre de la supervivencia
¿Todo es aceptable, o hay un lugar para la ética?
¿Se puede evitar tomar partido en una guerra cuando uno
está en medio? ¿Qué hacer cuando un descubrimiento
científico puede tener fantásticas aplicaciones
positivas y también terriblemente destructivas? ¿Hay
que renunciar a lo que uno desea en pos del bien común?
Farscape, en esto, sí se asemeja a todas y cada una
de las series de Tv., películas de cine y novelas de
ciencia-ficción. Porque a la postre, los entornos más
fantásticos, las situaciones más inverosímiles
no hacen sino facilitar que nos planteemos, con total libertad
de formas, las preguntas -en mayúscula- claves de la
existencia humana.
Bienvenidos a los Territorios Inexplorados.
Bienvenidos a Farscape