
Salgo de ver el estreno de
X-Men 3 con una sensación
agridulce. Porque la película, finalmente, no ha resultado el horror
que se preveía en numerosos foros de internet, tras el escaqueo de
Brian Singer, tan importante para los mutantes de celuloide como lo fue
el escritor
Chris Claremont para la Patrulla X de la versión en comic
en la época dorada de estos. La película mantiene una continuidad tanto
temática como estética con las entregas anteriores, el reparto original
se conserva casi en su totalidad, se adaptan sagas tremendamente
atractivas de los tebeos originales, como la historia de la Cura o la
saga de Fenix, hay acción a raudales, algunos giros argumentales
totalmente inesperados, algunas de las secuencias más espectaculares de
toda la, llamemosla, trilogía y, definitivamente, una historia digna,
competente y entretenida.
Y, sin embargo, algo se les ha
escapado. Como digo, donde
Brian Singer es un director con personalidad
propia, que tenía ya algún título de culto sobre sus espaldas, como
Sospechosos Habituales,
Brett Ratner (
Hora Punta,
El Dragón Rojo)
siendo un artesano competente, no está a su nivel, y eso se nota en el
tratamiento de personajes: Algunos secundarios, como Coloso
o el Angel están totalmente desaprovechados o poco integrados en la
historia. Otros se descartan prácticamente nada más empezar la
narración, como Pícara. Pero lo grave es el desaprovechamiento de
personajes que deberían haber sido puntales en la saga de Fenix Oscura,
como Scott Summers y Jean Grey. Si en los comics, el drama de Fenix
Oscura recaía sobre los hombros de Ciclope, en las películas se le
descarta de un plumazo, eliminándolo de la historia casi al principio
de la película. Al mismo tiempo, Jean, que debería haber sido central
en la trama, está totalmente desdibujada. Excepto por alguna escena
memorable, como su intento de seducción de Lobezno, es utilizada
practicamente durante casi toda la película como si fuera una mera arma
de Magneto, poco menos que un zombi superpoderoso que vegeta a la
espera de desencadenar su poder en el enfrentamiento final, sin
aprovechar el conflicto psicológico y el potencial dramático del personaje. Incluso para un personaje
que toma más protagonismo en esta película, como Tormenta, seguimos
sin tener idea clara cual es la motivación del personaje. Y aunque la carga
final de los Morlocks contra Alcatraz, con los X-Men como improvisados
defensores del Álamo, está entre los momentos más espectaculares de la
serie, lo cierto es que las coreografías de combate son mucho menos
brilantes que momentos memorables como la confrontación entre Lobezno y
Mística, o Lobezno y Dama Mortal, en las entregas previas. Y aunque
nuevamente tenemos numerosos cameos de secundarios de los comics, donde
dichas apariciones, sobre todo en la segunda entrega, están hilvanadas
con bastante fortuna, aquí el casting es mucho menos afortunado, como las apariciones de Calisto, Psylocke y la
panda de hooligans mutantes que acompaña a Magneto, totalmente faltos de carisma. Mientras que
algunos personajes que se habían ganado su sitio en la serie, como el
mencionado Ciclope, Picara, Mística y otros, son descartados de la
historia casi con desgana.
Con todo, hay momentos para el
recuerdo: La carrera entre Juggernaut y Kitty Pride, la escena en la
Sala de Peligro, con Centinelas incluidos, la aterradora confrontación
entre el Profesor Xavier y Fenix, el flashback de unos rejuvenecidos
Xavier y Magneto, la inquietante escena de automutilación del joven
Angel, la estupenda caracterización de Frasier, digo de
Kelsey Grammer,
como la Bestia... Así que cuando salga en DVD pienso picar... y es que
al final, un fan es un fan...